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NOTICIAS  DEL SECTOR 


Romper el molde y tomar un camino distinto no es una decisión fácil, y menos cuando se habla de un tema tan importante y con tantas variables como la generación de energía de todo un país. En este punto, Colombia ha dependido por décadas de las hidroeléctricas y las termoeléctricas para abastecer el Sistema Interconectado Nacional (SIN), y aunque se puede decir que han cubierto la demanda sin mayores inconvenientes, crisis energéticas como la de 2016, provocada por un extenso fenómeno de El Niño, dejan en evidencia la necesidad de diversificar aún más las fuentes de energía. No se pueden poner todos los huevos en la misma canasta.

En medio de esta búsqueda de alternativas, Colombia se ha sumado a la tendencia mundial de promover energías renovables no convencionales como, por ejemplo, la eólica y la solar. Según la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), actualmente este tipo de energías solo representan el 1 % de la capacidad de generación del país, una cifra que podría subir al 15 % si se llegan a materializar más de 300 iniciativas que pretenden explotar este nuevo modelo.


En la región se desarrollan importantes proyectos de generación con fuentes limpias que la pondrán a la vanguardia en este campo, las inversiones son millonarias. El futuro de la generación de energía a través de fuentes renovables no convencionales en Colombia se encuentra en la Costa Caribe, pues es la región con el mayor potencial para el desarrollo de proyectos eólicos y fotovoltaicos. Las grandes apuestas de inversión en el sector por parte de empresas nacionales y multinacionales, apuntan a la región, con diferentes proyectos.

Un análisis de EY para la Asociación de Energías Renovables (SER) indica que el mayor potencial del recurso eólico, se concentra en la región Caribe y específicamente en La Guajira. “En el caso específico de La Guajira los vientos son considerados como de los mejores en Sur América”, indica el estudio.


Por: Iván Martínez Ibarra*

Iván Martínez IbarraLas principales fuentes de energía que utiliza el mundo moderno son las llamadas térmicas, hidráulicas, nucleares y alternativas.

Colombia en números gruesos genera un 70% de su energía eléctrica con grandes hidráulicas (represas que dependen de las lluvias), un 29.5% con térmicas (turbinas y motores que dependen de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas) y 0.5% con alternativas (pequeñas plantas hidráulicas, biomasa, solar, eólica y otras).

Si bien esta matriz nos ha permitido lograr el bienestar que hoy tenemos y por lo que le debemos mucho, también es cierto que estas fuentes han causado y siguen causando daño a la naturaleza y a nuestra salud. Las térmicas son una causa importante del llamado ‘efecto invernadero’ que aumenta de manera anormal la temperatura promedio del planeta; algunas pueden ser causa de inconvenientes respiratorios, contaminación atmosférica y otros. Las hidráulicas pueden afectar de manera considerable el equilibrio de ecosistemas.

La pregunta que debemos hacernos todos es: ¿cómo enfrentaremos la creciente demanda de energía en Colombia?, ¿quemando más combustibles y llevando la polución a niveles que impidan que nuestros hijos puedan ir al colegio como ya ocurre en algunas zonas del mundo?; ¿o represando más ríos atentando de manera irreversible con la estabilidad de todos los ecosistemas de las zonas inundadas?; ¿o con plantas nucleares que tanto terror han causado en otras latitudes?

Esa pregunta la han respondido las sociedades más avanzadas de manera unánime: ENERGÍAS ALTERNATIVAS. Esa es la respuesta. Ahora la pregunta es otra: ¿qué estamos haciendo los colombianos para impulsar estas energías alternativas?; y la respuesta es: muy poco. El actual gobernador de Bolívar, el ministro de Energía y su viceministra han mostrado verdadero interés en el tema, como se comentó en un editorial sobre el potencial eólico del Departamento. Interés que se debe convertir en medidas concretas como la Ley 1715 de 2014, entre otras, que le han dado impulso a estas energías alternativas, pero se necesita más. Y no es para menos: todos nuestros vecinos nos ganan -y por mucho – en el desarrollo de estas energías alternativas, gracias a un apoyo más decidido de sus gobiernos. Uruguay genera el 30% de toda su energía con el viento; Holanda tiene funcionando a todos sus trenes, que no son pocos, con energía eólica; prácticamente todos los países desarrollados y en vía de desarrollo avanzan a pasos agigantados en ese campo.

Es un acto de responsabilidad con nosotros y nuestros hijos el pensar en estos temas y exigirle a los gobernantes de turno medidas concretas e inmediatas. ¿Qué esperamos?

Al parecer, con las energías alternativas nos pasará igual que con la telefonía celular, una tecnología que llegó a Colombia después de que todos nuestros vecinos ya la disfrutaban.

* Ex Vice Ministro de Infraestructura

Tomado de El Universal Cartagena




TANIA FLÓREZ DECHAMPS @ElUniversalCtg  Cartagena  28 de Noviembre de 2016 12:00 am


Sin que muchos ciudadanos, gobernantes locales ni inversionistas lo sospechen, en Bolívar, unos de los departamentos que más carece de calidad en el servicio de energía, está el lugar del país con más potencial para generar energía eólica, aquella producida por corrientes de aire y obtenida a través de aerogeneradores.

Así lo reveló el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) en el Atlas de viento y energía eólica de Colombia, en el que Galerazamba, corregimiento del norte de Bolívar, aparece en el primer lugar de los sitios ideales para generar esta energía alternativa.

Frente a esta información, el embajador de Corea del Sur, Jang Myung-Soo, se reunió con el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay, para expresar su interés de apoyar financieramente proyectos para producir energía eólica en el departamento.
“Con el embajador de Corea del Sur establecimos una alianza que dará muchos beneficios a nuestro departamento. Tiene intenciones de invertir en proyectos de energía eólica en Bolívar, una energía renovable que no contamina y que nos ayudará a contrarrestar los efectos del calentamiento global”, dijo el gobernador a través de las redes sociales, luego del encuentro.
El cartagenero Iván Martínez, exviceministro de Infraestructura del Ministerio de Transporte, fue quien propició el encuentro entre el gobernador Turbay y Myung-Soo, pues conoció a este último durante su gestión en el Gobierno y luego de varias conversaciones, supo sobre su intención de explorar invertir en proyectos locales. Él también ha investigado sobre cómo aprovechar el potencial del departamento para generar la energía eólica.

“Tenemos esta valiosa información del Ideam pero nadie está al frente de eso, no lo impulsan, no podemos quedarnos en que Electricaribe no presta un buen servicio, en que las redes no sirven; la energía en la Costa depende totalmente del interior del país, teniendo un gran potencial aquí mismo en Bolívar”, reflexionó Martínez.

Tomado de El Colombiano


A mediados del año pasado Colombia estuvo a punto de un inminente racionamiento eléctrico por cuenta de los estragos del Fenómeno de El Niño, que aumentó la temperatura en muchas regiones a niveles históricos y prácticamente secó los principales ríos del país.

Y si a ello se le agrega que el país desde hace varios lustros perdió su autosuficiencia petrolera y de combustibles fósiles, la situación no deja de ser preocupante.

Por ello el Gobierno Nacional impulsó la Ley 1715 de 2014, que ofrece incentivos tributarios a las empresas que impulsen la producción de energías alternativas.

Una de esas iniciativas es el Parque Eólico de Galerazamba (Bolívar) – EGAL, y que pretende aprovechar ese potencial como principal fuente alternativa para esa región del país.

“Un parque eólico es una agrupación de aerogenerador que transforman la energía eólica en energía eléctrica. Actualmente en Colombia solo hay uno, el Parque Eólico Jepírachi, ubicado en Cabo de La Vela y Puerto Bolívar (La Guajira), pero que solo produce un máximo de 19,5 Mw de potencia desde abril de 2004 con sus quince aerogeneradores”, explica Iván Martínez Ibarra, ex Viceministro de Infraestructura y vocero de EGAL.

Sin embargo, “la producción de energía eólica en Colombia es muy precaria, apenas el 1 % del consumo nacional, comparada con otros países: 20 % en España, 30 % en Uruguay o las 7,3 gigas de energía eólica instalada de China, algo así como 70 % de toda la energía que se consume en Colombia”, explica el experto.

Martínez Ibarra sostiene que desde el año 2000, la energía eólica ha venido superando el consumo de la energía solar y nuclear, pues trae ventajas como: se aprovecha la fuerza de los vientos; la cercanía de la interconexión eléctrica cercana y sus vías de acceso, demanda menos inversión y es más generosa con el medio ambiente, entre otras.

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